Anthony Romero: la gente está lista para volver a ganar una elección en Venezuela

Desde el terreno, Anthony Romero —coordinador de Vente Venezuela en Miranda— recorre el país tras haber pasado cientos de días en la clandestinidad. En esta conversación, analiza cómo se vive hoy Venezuela, qué está pasando en la calle y cómo se reorganiza la oposición con la mira puesta en un proceso electoral que abra paso a la transición democrática.

En Venezuela hay mucha gente que, desde el terreno, ha trabajado con enorme fuerza para lograr lo que hasta ahora se ha conseguido. Y, más importante aún, que sigue allí —a pesar de todo— empujando hacia el objetivo final: la libertad, la democracia y la reconstrucción de la República.

Una de esas personas es Anthony Romero, abogado venezolano hoy, pero estudiante de la Universidad Central de Venezuela, como yo, hace no tantos años. Allí nos conocimos. Sé de primera mano que siempre ha estado del lado de la lucha por el país; primero desde el movimiento estudiantil y ahora como coordinador del estado Miranda en Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado.

Anthony pasó cientos de días en la clandestinidad tras el 28 de julio de 2024. Hace pocos meses volvió a las calles, a recorrer Miranda, a reencontrarse con la gente.

Por eso quise hablar con él, para entender cómo se ve Venezuela hoy desde el terreno, pero también para saber qué están haciendo quienes hoy conducen la política opositora para que este momento desemboque en lo que muchos esperan: un proceso electoral real y, finalmente, una transición democrática.

—Tú que estás en el terreno, ¿cómo definirías a Venezuela hoy, ya después de varios meses del 3 de enero?

Lo primero es que yo creo que la gente está muy esperanzada. Hoy estamos haciendo un gran esfuerzo de recorrer el estado Miranda como coordinador de Vente Venezuela en ese estado.

En principio, reuniéndonos con nuestras estructuras y la fuerza política. Mira, ya hemos pasado por catorce de veintiún municipios, hemos visitado y nos hemos reunido con los equipos parroquiales de treinta y seis de cincuenta y cinco parroquias, y hemos conversado con más de mil quinientos afiliados de Vente Venezuela. Eso nos da un panorama bastante claro de cómo puede estar la situación del país, al menos en el tema partidista.

También hemos tenido algunas reuniones —que vamos a incrementar en los próximos días y semanas— con otros partidos políticos, otras organizaciones políticas y también sectores de la sociedad civil, empresariales y sindicales.

Yo creo que el país hoy es una Venezuela que está muy a la expectativa de lo que pueda pasar en los próximos días y semanas, pero que tiene muy claro que no es viable que esta gente que hoy, vamos a decir, “gobierna” el país —pero que son los vestigios de lo que fue un sistema represor que acabó con todo en Venezuela— siga allí como pretende.

Creo que el venezolano está muy claro de que ellos no pueden seguir allí y está con mucha expectativa de lo que pueda pasar. Estamos a pocos días de que se anuncie tal vez un aumento de sueldo. Ellos han empezado a hablar de un aumento de sueldo “responsable”, pero yo creo que al final los venezolanos están claros de que sin cambio político y sin un gobierno electo democráticamente es muy difícil que podamos avanzar en los términos económicos.

Entonces yo definiría a Venezuela en estos meses después del 3 de enero como una Venezuela a la expectativa, con muchas ganas de trabajar y de sacar adelante al país.

Yo, dentro de pocos días, cumplo dos meses desde que salí de la clandestinidad, luego de estar casi 600 días en resguardo en distintos sitios de Venezuela. Yo creo que es una Venezuela que está a la expectativa de lo que viene y con muchas ganas de trabajar y de sacar adelante al país.

—¿Qué te dice la gente en privado? Cuando hablas con ellos en esos encuentros cercanos que en general no dirían en público, incluso por miedo.

Mira, la verdad es que ha sido muy emocionante lo que hemos vivido porque yo pasé 600 días donde nunca dejé de trabajar, pero en la clandestinidad. Una de las cosas que me ayudó a mantenerme activo fue que siempre estuve conectado con la gente, y la gente está con mucha expectativa, con mucha esperanza. Ratifican en cada espacio en el que vamos, en cada rincón que estamos recorriendo Miranda, el apoyo a María Corina Machado.

Te puedo decir que ya hemos ido al punto más alto de Miranda, por así decirlo —demostrado incluso científicamente— que es el pueblo de El Jarillo, que es una parroquia del municipio Guaicaipuro. Está a más de dos mil metros sobre el nivel del mar y allí tuvimos una asamblea con casi cien personas, con una estructura de veinte personas allí, pero también con personas que son simpatizantes del partido, personas que se organizan allí para sacar adelante las cosas que necesitan de su comunidad.

Fue bastante positivo. La gente lo que dice es eso: mucha esperanza, mucha expectativa, esperando el regreso de María Corina Machado al país y ratificando su apoyo como la líder fundamental, la conductora de este proceso, luego de las primarias y todo lo que hemos avanzado.

Yo creo que la gente está muy esperanzada y a la expectativa en general. También muchos mensajes de apoyo para ella, para el equipo, con el trabajo que venimos haciendo.

Yo creo que la gente está muy clara de la situación y de lo que tiene que venir para el país.

Hemos hecho reuniones que pensamos, tal vez, que serían con 50 o 100 personas y casi todas han sido de más de 200 o incluso más de 300 personas.

Entonces, a donde vamos, la gente está muy esperanzada y a la expectativa, con cautela aún porque esta gente sigue allí, pero yo creo que ya estamos venciendo el miedo luego de los hechos del 3 de enero.

—¿Ese miedo está acompañado de bronca y de necesidad económica? ¿Y la sociedad tiene hoy la misma organización que el 28 de julio?

La crisis social es tremenda. Te pongo un ejemplo: en sectores rurales como Santa Rita, en el municipio Paz Castillo, a tres horas de Caracas, la situación es muy dura.

Seguimos teniendo sueldos de hambre. Yo, como profesor universitario, gano tres o cuatro dólares de sueldo base. Luego está el “bono de guerra”, que son unos 110 o 120 dólares, pero con la distorsión cambiaria eso se vuelve sal y agua.

Entonces la necesidad social es muy dura. La crisis del país sigue estando allí.

La emergencia humanitaria compleja sigue estando allí, como la definieron los organismos internacionales. Por eso las ansias de la gente de libertad y democracia.

Yo me he sorprendido de la cantidad de gente en la calle pidiendo ayuda, muchos ancianos, mucha gente mayor.

La situación social del país es tremenda. Y eso también se ha demostrado en las concentraciones sindicales. Fue muy impactante cómo la gente venció el miedo y rompió hasta cuatro o cinco piquetes para llegar al centro de Caracas. Antes del 3 de enero eso era impensable.

En cuanto a la organización, nosotros hicimos un gran esfuerzo, gracias a la directriz de María Corina, incluso en clandestinidad. Fue una organización totalmente subterránea que se mantuvo a pesar de la represión.

Hubo más de 2.500 personas detenidas luego del 28 de julio. Aun así, logramos recolectar más del 80% de las actas en todo el país. En Miranda, más de 2.300 actas. A pesar de la persecución, demostramos la victoria.

Hoy esa organización está emergiendo. Gente que decía “yo sigo con ustedes, pero con cautela”, hoy está saliendo a la calle. Y se están sumando nuevas personas.

Yo creo que la gente está más preparada que nunca para volver a una elección y ganarla.

—Ahora te lo pregunto desde el otro lado: tú que eres el coordinador de Vente en Miranda, ¿la oposición desde el punto de vista partidista está preparada? ¿Está organizada, unida, lista para un eventual proceso electoral u otras acciones?

Bueno, mira, yo creo que hubo un esfuerzo importante hace un par de fines de semana donde la Plataforma Unitaria se reunió, en la cual participó María Corina directamente, para trazar una línea de ruta. Eso se está ahora bajando en asambleas y reuniones.

Yo creo que ahí la Plataforma Unitaria hizo un esfuerzo importante. Nosotros, como Vente Venezuela, a pesar de no ser parte de la Plataforma Unitaria, estamos haciendo también un esfuerzo de articulación con ellos, tanto en el estado Miranda como en los distintos estados del país.

Pero voy a hablar por Miranda: aquí estamos unificándonos de nuevo.

Yo creo que la unidad más importante de los partidos y las organizaciones es la unidad con la gente. Y yo creo que de eso no hay ningún tipo de duda: la gente está hoy con María Corina, con la líder y conductora de todo este proceso político. Además, premio Nobel de la Paz, que es un premio que ella inteligentemente y genuinamente se lo dedicó al pueblo venezolano por la hazaña del 28 de julio, en la cual formaron parte todos los venezolanos.

Entonces yo te diría que estamos haciendo esfuerzos de articulación, de reuniones, para construir esa unidad con todas las organizaciones políticas que sí se oponen.

Porque lamentablemente hay muchos políticos que dicen ser “oposición” pero no se oponen a nada. Pero la gente ya está clara de eso y los dejó solos el 28 de julio. Y siguen por allí, pero son como unos apéndices de lo que queda del régimen.

Pero lo más importante es la unidad con la gente, con la sociedad civil, con los ciudadanos que tienen claro hacia dónde debe ir este proceso y quién debe conducirlo: María Corina Machado.

—¿Cómo está Vente Venezuela hoy? ¿Está más fuerte que antes del 28 de julio?

Esa es una pregunta interesante, porque yo creo que este es el único partido que, en una situación de absoluta clandestinidad, de resguardo y de persecución tan dura, se fortaleció.

Nosotros llegamos a tener más de cien dirigentes del partido detenidos. Hubo estados donde había veinte o treinta dirigentes detenidos solo en un estado. En Miranda también tuvimos varios compañeros detenidos durante meses, incluso algunos más de un año.

Pero mira, creo que hemos ido superando obstáculos importantes.

Para nosotros, como organización política, reabrir la Casa de la Libertad hace pocas semanas —la sede histórica de Vente Venezuela, la Quinta Bejucal— fue un acto que nos sorprendió incluso a nosotros mismos. Había más de dos mil personas allí, en su mayoría del partido, de Caracas, Miranda y todo el país.

Reapertura de la sede nacional de Vente Venezuela, Quinta El Bejucal

Yo creo que hoy no hay duda de que Vente Venezuela es la principal fuerza política del país. No solo opositora, sino la principal fuerza política.

Hoy en Miranda es muy difícil encontrar un sector donde no haya al menos un dirigente de Vente Venezuela haciendo trabajo político. Pero lo asumimos con responsabilidad, con humildad, entendiendo que no podemos fallarle a la gente.

Yo tengo diez años en el partido y nunca lo había visto en una posición como esta. También gracias al liderazgo de María Corina y a la confianza que tiene la gente en ella.

Pero lo asumimos con disciplina, porque el reto no es solo ganar una elección —eso ya lo demostramos— ni solo desmontar el fraude. Ahora tenemos que prepararnos para ganar de nuevo y gobernar el país en democracia, generando bienestar para los venezolanos dentro y fuera del país.

—Más allá de María Corina, ¿qué liderazgos ves dentro del partido?

Mira, eso es interesante porque Vente Venezuela siempre fue algo novedoso. Desde 2016, cuando yo entré, muchos me decían que estaba loco por irme a ese partido. Pero yo decía que era una oportunidad histórica.

Y en términos de liderazgo, después de toda la persecución que hubo, el partido tiene muchos liderazgos. Puedo nombrar a Henry Alviarez, Dignora Hernández, Magalli Meda, Claudia Macero, Omar González, Pedro Urruchurto, todos parte del comando nacional.

También liderazgos regionales: María Oropeza en Portuguesa, Albi Colmenares en Carabobo, Fernando Marcano en Aragua, Marcos Velasco en Caracas, Rodrigo Pérez en Bolívar, Ángel León y Carlos Fernández.

Tenemos muchos liderazgos contemporáneos. Y además hay un fenómeno interesante: muchos jóvenes se están incorporando nuevamente a la política y a Vente Venezuela.

Yo creo que el partido tiene un futuro muy prometedor, al igual que el país.

—Tú que vienes del movimiento estudiantil y ahora eres profesor en la UCV, ¿cómo ves a los jóvenes hoy? ¿Están realmente interesados en la política?

Sí, mira, yo creo que hubo algo muy importante con el 12 de febrero. Para nuestra generación, el 12 de febrero de 2014 fue clave. Y el de este año también fue un hito.

Recuerdo el discurso de una estudiante de la UCV, Paola Carrillo, que dijo que tenía miedo y por eso no participaba, pero ese día habló con mucha fuerza. Ese día hubo una gran movilización estudiantil. Yo no veía algo así desde hace casi diez años.

En la universidad, dando clases, veo estudiantes interesados. Cuando participo en clases dinámicas, veo muchachos que uno dice: este puede tener madera política. Y luego los ves incorporarse en organizaciones estudiantiles. Entonces sí hay un interés creciente.

Muchos jóvenes quieren quedarse en Venezuela, pero entienden que deben involucrarse para cambiar las cosas. Se está perdiendo el miedo.

—¿Crees que Venezuela giró ideológicamente a la derecha?

Yo creo que más que un giro a la derecha, el venezolano entendió que no quiere un Estado paternalista. No quiere que le resuelvan la vida. Quiere oportunidades para trabajar, desarrollarse, tener ingresos, crecer. Quiere condiciones para competir y progresar. Y eso es lo que promueve el plan Venezuela Tierra de Gracia.

La idea es que un joven en una zona rural tenga las mismas oportunidades que uno en Caracas. Eso es lo que quiere el venezolano. Y entiende que eso no se logra con el modelo que hemos tenido en los últimos 27 años.

—Anthony, quiero que, quien esté leyendo esto y no te conozca, lo haga. Te pregunto entonces, ¿por qué entraste en política y por qué sigues incluso después de todo lo que has pasado?

Mira, yo tuve ese interés desde muy joven, desde 2007. A los 16 años ya quería participar. Entré a la universidad y me involucré en la dirigencia estudiantil. Siempre creí que el socialismo no era el camino. Y en 2016 entré a Vente Venezuela porque creía que María Corina no iba a negociar nunca la libertad del país.

Los 600 días en clandestinidad fueron muy duros. Pasé más de un año sin ver el sol directamente. Estuve en 12 o 14 lugares distintos. Con problemas de servicios, electricidad, movilidad. Fue muy difícil.

Pero me sostuvo pensar que habíamos ganado la elección. Y mi familia, especialmente mi esposa. Y el deseo de que mis hijos nazcan en Venezuela.

Yo creo que Venezuela tiene un futuro brillante. Y quiero ser parte de su reconstrucción.

—¿Has hablado con María Corina recientemente?

Sí, estamos en contacto permanente en distintas reuniones. Preparándonos para su regreso, que será muy pronto. Eso va a marcar un hito importante. Ella se ha ganado la confianza del país.

— Y para cerrar: cuando la gente te pregunta en estas giras que haces por toda Miranda “¿por qué esta vez sí es diferente?”, ¿qué respondes?

Yo creo que esta vez es diferente porque hemos derrotado al régimen en todos los sentidos. En lo electoral, en lo político, en lo social. No tienen base de apoyo. Eso se demostró el 28 y el 29 de julio.

Y también es diferente porque nosotros hemos cambiado como sociedad. Hemos evolucionado. No vamos a dejar perder esta oportunidad. Esta vez es diferente porque nosotros somos diferentes. Y porque el liderazgo está haciendo las cosas distintas.

No tengo ninguna duda de que lo vamos a lograr. Y el futuro de Venezuela será extraordinario.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.