
¿Qué hace Miguel Rodríguez Torres en Venezuela?
Miguel Rodríguez Torres está nuevamente en Venezuela después de varios años en España. Y su regreso no parece circunstancial.
En Venezuela hay movimientos que están pasando por debajo de la mesa en esta fase de transición impulsada por Estados Unidos.
El proceso de negociación que inició el 1 de agosto entre la Asamblea chavista, presidida por Jorge Rodríguez, y la Asamblea Nacional de 2015, encabezada por Dinorah Figuera, ha culminado su primera fase con mucho hermetismo sobre las conversaciones y reuniones que allí se han dado.
Por el lado de la comisión negociadora opositora, tuvimos conocimiento de un encuentro secreto con representantes de algunos de los partidos políticos que integran la Plataforma Unitaria. Decimos “algunos” porque ni La Causa R ni Acción Democrática participaron en la reunión.
Pero el chavismo no se queda atrás: desde hace unas cuantas semanas, el polémico exministro de Interior y Justicia, mayor general retirado Miguel Rodríguez Torres, regresó a Venezuela luego de varios años exiliado en España. Su vuelta ha despertado toda clase de especulaciones dentro del pequeño círculo que ha podido constatarla y se asocia a las gestiones del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
Fuentes ligadas al Poder Judicial nos han confirmado que lo más importante de la agenda de Rodríguez Torres en Caracas es que se ha reunido en varias oportunidades con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Sin embargo, aún no está claro el rol que pudiera tener el general retirado dentro de la estructura que el oficialismo está conformando para los tiempos venideros.
La relación entre Rodríguez Torres y los hermanos Rodríguez, además, tiene antecedentes. Cuando fue excarcelado en enero de 2023, después de casi cinco años preso, su propia familia agradeció públicamente las gestiones de Delcy y Jorge Rodríguez para conseguir su libertad. En aquel comunicado también agradecieron a José Luis Rodríguez Zapatero y al Gobierno de Estados Unidos.
En febrero de este año, El Nuevo Herald informó que el nombre de Rodríguez Torres había surgido como posible candidato para ocupar el Ministerio de Defensa, precisamente en el contexto de la transición y como posible sustituto de Vladimir Padrino López. Pero quien finalmente fue nombrado para ese cargo fue el exdirector del SEBIN Gustavo González López.
Otras fuentes consultadas explican que la presencia de Rodríguez Torres podría tener como finalidad crear un puente con sectores militares y que, incluso, podría funcionar como contrapeso al poder que ha acumulado el hoy ministro del Interior, Diosdado Cabello.
Vale recordar que Miguel Rodríguez Torres fue una de las figuras militares y de inteligencia más importantes del chavismo antes de convertirse en disidente y terminar preso bajo el régimen de Nicolás Maduro.
Desarrolló buena parte de su carrera en los organismos de inteligencia: dirigió la antigua DISIP y estuvo al frente de la transformación que dio paso al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). En otras palabras, durante años fue uno de los principales responsables del aparato de inteligencia del Estado venezolano.
Además, Rodríguez Torres perteneció al círculo militar que acompañó a Hugo Chávez desde mucho antes de llegar al poder. Participó en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 y, años después, se convirtió en una de las figuras de confianza de Chávez en el área de inteligencia y seguridad del Estado.
Tras la muerte de Chávez, Nicolás Maduro lo nombró en abril de 2013 ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, uno de los cargos más poderosos del Ejecutivo porque controlaba buena parte de las políticas de seguridad e inteligencia.
Su etapa como ministro es especialmente controvertida porque coincidió con las protestas antigubernamentales de 2014. Rodríguez Torres tuvo un papel central en la respuesta de los organismos de seguridad y ha sido señalado por actuaciones represivas durante aquella etapa.
Con el tiempo comenzó a distanciarse de Maduro y terminó enfrentado con sectores importantes del poder chavista. En marzo de 2018, el SEBIN (el mismo organismo de inteligencia que él había dirigido) lo detuvo. El gobierno lo acusó, entre otros señalamientos, de conspiración, sedición y acciones contra la estabilidad de la Fuerza Armada.
Rodríguez Torres permaneció casi cinco años preso. En enero de 2023 fue excarcelado después de negociaciones en las que tuvo un papel fundamental el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Salió inmediatamente hacia España.
En 2018, Jorge Rodríguez llegó a afirmar que existían evidencias de “contactos y acuerdos” entre Rodríguez Torres y representantes de la inteligencia estadounidense. El señalamiento resulta especialmente relevante visto desde el escenario actual.
Fuentes cercanas a este entorno nos aseguran que, efectivamente, Rodríguez Torres ha servido de colaborador para Washington desde que salió al exilio.
Después de permanecer unos tres años en España, la aparición de Miguel Rodríguez Torres en el tablero de la transición venezolana abre muchas preguntas.
¿Está Rodríguez Torres ayudando a Delcy Rodríguez, como una figura con interlocución en Estados Unidos, a construir una nueva correlación de fuerzas dentro de la FANB y desmontar el poder militar de Diosdado Cabello? ¿Está siendo utilizado como puente entre Washington, sectores del chavismo y componentes de la Fuerza Armada? ¿O está construyendo, simultáneamente, su propia plataforma de poder?
Por ahora, hay más preguntas que respuestas. Pero su regreso a Caracas, sus reuniones con Delcy Rodríguez y sus antecedentes dentro de los aparatos militar y de inteligencia hacen difícil pensar que su presencia en Venezuela sea simplemente circunstancial.