
Humberto Calderón Berti: Estamos muy agradecidos porque se llevaron a Maduro, pero tenemos derecho a exigir información sobre el dinero del petróleo
“Pretender salir de la crisis con los corresponsables de la destrucción de Venezuela es como si le hubieran pedido a los jerarcas nazis reconstruir Alemania después de la guerra”, señala el reconocido experto petrolero durante una conversación con La Gran Aldea.
A sus 84 años, Humberto Calderón Berti sostiene que su único compromiso es con su conciencia y con la verdad, por eso habla sin eufemismos y no esquiva ningún tema. Asegura que no tiene “muchas ilusiones” con el proceso de negociación y cree que el asunto petrolero no se está abordando con la transparencia necesaria.
“Si Estados Unidos necesita legitimidad, pues Edmundo González es más legítimo que la Asamblea del año 2015, porque fue electo hace dos años”, señala Calderón Berti. Y añade que a cualquier proceso de negociación que no contemple al presidente electo y a María Corina Machado “le falta una pata”.
Asimismo, aprovechó la autoridad que le da su trayectoria para decir algunas verdades incómodas: “Venezuela no es un país rico, ni es la mejor nación del mundo, vamos a quitarnos esa vaina de la cabeza. Somos un país pobre, porque su gente es pobre. Así de simple”.
—¿Cómo define el nuevo momento político que atraviesa el país?
Estamos en una situación compleja, porque el trabajo que iniciaron los Estados Unidos el 3 de enero no lo concluyeron y debieron hacerlo. Ahora estamos en el peor de los mundos y, mientras no haya una sustitución del actual régimen, la situación del país no va a cambiar.
Quienes hoy mandan son los corresponsables de la destrucción de Venezuela. Entonces, pretender salir de la crisis con ellos es como si le hubieran pedido a los jerarcas nazis reconstruir Alemania después de la guerra.
El proyecto económico más importante que habrá en el hemisferio occidental en las próximas dos o tres décadas es la reconstrucción generalizada de Venezuela, porque es un país que se debe hacer de cero. Pero hay que empezar a hacer las cosas bien, porque cuando estos procesos empiezan de manera oscura o poco transparente, enmendar cuesta muchísimo. Es más fácil arrancar de cero que enderezar un árbol torcido.
—¿Se refiere a la situación política o a la agenda económica?
A ambas cosas. Es preocupante la forma como se viene manejando el tema petrolero, porque hemos visto otorgamientos de áreas a dedo y sin concurso de ningún tipo, ni las debidas garantías; también asignaciones de contratos entre amigos. Eso no es lo mejor y se está pareciendo a la Venezuela de 1920, cuando el general Juan Vicente Gómez hacía reparticiones similares a sus colaboradores y familiares.
Eso es muy malo. Yo sé que la situación en la que estamos no es la deseable, pero esto hay que mejorarlo de la mano de Estados Unidos.
—Pero es que la opacidad en el tema petrolero, de cierta forma, ha sido implementada por Washington.
Así es y yo no los estoy exculpando. Al contrario, pienso que Estados Unidos no ha percibido lo dañina que podría ser a futuro la forma en la que están haciendo las cosas hoy en el país.
Ellos tienen dos opciones: la primera es comportarse como una potencia neocolonial, haciendo todo a su manera, como si Venezuela fuera territorio americano e ignorando a nuestra ciudadanía; la otra alternativa es conciliar con la dirigencia venezolana un acuerdo a largo plazo, de unos cincuenta años, que vaya más allá de los gobiernos de turno y que cubra aspectos militares, políticos y económicos.
No hay forma de resolver los problemas estructurales de Venezuela sin ejecutar políticas de largo aliento, por eso es importante hacerlo en conjunto con Estados Unidos y eso no debería avergonzarnos.
—¿El proceso de negociación que recién inicia podría sentar esos acuerdos estratégicos que usted menciona?
No, son cosas distintas, porque quienes están en este momento negociando a nombre de Venezuela no representan a la mayoría del país. A cualquier proceso de negociación que prescinda de María Corina Machado y de Edmundo González le falta una pata y eso debe entenderse.
Los dos partidos que están sentados en la mesa no han debido aceptar que María Corina fuera puesta de lado, sobre todo cuando ya habían acordado en la reunión de Panamá que sería ella quien encabezaría una eventual negociación. Eso no debe ser y han debido negarse bajo el argumento de que ya tenían un compromiso asumido con la Plataforma Unitaria y con el país.
—Todo indica que ya para la reunión de Panamá este mecanismo de las dos Asambleas estaba bastante avanzado.
Eso no está bien. Lo correcto era corresponder a lo que ha sido el dictado del pueblo venezolano, que escogió como líder a María Corina Machado y como presidente a Edmundo González. En la política no se vale todo, ni en la vida tampoco. Hay que tener principios, valores y coherencia entre lo que uno dice y hace.
El país hoy está totalmente descuadernado y no deberíamos perder esta oportunidad repartiendo los recursos, como si fueran un botín, entre gente vinculada al poder en Washington y en Venezuela. Eso le haría un muy flaco servicio al país.
—¿Entonces qué deben esperar los venezolanos de este incipiente proceso de negociación?
No me hago muchas ilusiones, porque, aunque tengo el mejor concepto de Dinorah Figuera, te repito: en esa comisión no está encarnado el país. Los venezolanos votaron a María Corina y a Edmundo; y si Estados Unidos necesita legitimidad, pues Edmundo González es más legítimo que la Asamblea del año 2015, porque fue electo hace dos años.
Con esto no quiero decir que se deba seguir una estrategia que la Casa Blanca no tenga en su radar, porque sería un error y hay una realidad que debemos reconocer. Así como también es cierto que en estos momentos en Washington no hay ambiente para un proceso electoral en Venezuela.
—¿Por qué piensa que no hay ambiente para unas elecciones?
Porque creen que puede embochincharse el país, pero ahí están equivocados. Ellos consideran que María Corina puede ser un factor de perturbación nacional, cuando más bien puede ser de unificación, porque el país cree en ella. Los americanos piensan que Venezuela puede convertirse en Libia, Irak o Afganistán; y eso no es así.
—¿Le ha faltado claridad a María Corina Machado a la hora de explicar el estado de su relación con la administración Trump?
El problema de fondo ahí es que hay un lobby gigantesco operando en contra de María Corina, porque ella no se presta para vagabunderías o beneficiar intereses particulares. Pero tiene que hacer un esfuerzo aún mayor por acercarse a Estados Unidos, porque algo está pasando y son ellos el aliado determinante que necesita Venezuela.
—¿Qué opina de la reforma a la Ley de Hidrocarburos?
La Ley de Hidrocarburos no funciona, porque sigue siendo absolutamente discrecional en cuanto a regalías e impuestos y eso es un caldo de cultivo enorme para la corrupción. La mejor demostración de lo que te digo es lo que está ocurriendo en la Faja Petrolífera del Orinoco. Ahí están Chevron, que estaba desde antes, y amigotes del gobierno como Alejandro Betancourt, que no han perforado ni un solo pozo petrolero nuevo.
Urge un sistema de regalías transparentes y un marco legal fuerte para generar confianza en las grandes compañías petroleras del mundo.
—¿Pero esa discrecionalidad hasta ahora no la ha compartido Washington al no dar información clara del manejo que le están dando a los recursos provenientes de la venta del petróleo venezolano?
Estoy totalmente de acuerdo, pero no debemos olvidar que nosotros, los venezolanos, somos los dueños de los recursos, no Estados Unidos. Estamos muy agradecidos porque se llevaron a Maduro, y creo que han debido llevarse a otros más, pero tenemos el derecho de exigir información sobre lo que están haciendo con ese dinero y ellos, la señora Rodríguez y el gobierno americano, están en la obligación de darla, porque ese petróleo es de la nación venezolana. Y con esto no estoy hablando mal de Washington.
No hay razón para no hacer las cosas bien, porque el negocio da para todo. Hay que privatizar todas las empresas del Estado. Solo Petróleos de Venezuela puede ser distinto al comienzo y después veremos…
—¿Hay negocios e intereses particulares alrededor de la reestructuración de la deuda externa del país?
Absolutamente. Ahí está planteado un mega guiso, muy superior a la situación que existe alrededor del petróleo. Es un tema delicado, por eso hay que documentar muy bien el monto que realmente se debe, para evitar la manipulación. No estoy diciendo que no debemos pagar, sino que es fundamental revisar bien las acreencias.
También creo que se debe conformar un equipo de gente calificada, que trabaje de la mano con el gobierno americano y otras instituciones serias, para rescatar el dinero robado de la corrupción. Esa plata hay que buscarla hasta debajo de las piedras, porque son miles de millones de dólares. Para eso puede haber mucha cooperación internacional.
¿Tiene pensado regresar a Venezuela pronto?
¡Estoy como caballo frenado! Yo sueño con estar en Venezuela e ir a visitar a mi pueblo Boconó, que ahora se hizo famoso internacionalmente con el terremoto, jeje…