El regreso de Alejandro Betancourt, el contratista pródigo

Con investigaciones por blanqueo de capitales respirándole en la nuca y una libertad bajo fianza que le impide moverse libremente entre sus dos lujosas viviendas en Inglaterra, el “bolichico” Alejandro Betancourt protagoniza un lucrativo regreso a los contratos petroleros, ahora de la mano de Delcy Rodríguez.

A pesar de estar bajo una libertad condicionada, que le prohíbe salir de Inglaterra mientras se deciden varias investigaciones judiciales en su contra, el venezolano Leopoldo Alejandro Betancourt López goza de los inusuales privilegios que dan el dinero y las casas de lujo. Es así como el juzgado del Tribunal de Magistrados de Westminster en Londres aceptó otorgarle una libertad bajo fianza que le permite al controvertido empresario montarse en un helicóptero para moverse entre sus dos viviendas en Inglaterra, mientras se le investiga en España y Suiza por cargos relacionados con blanqueo de capitales.

De acuerdo con reportes del periódico británico Daily Mail al caraqueño le fueron retenidos sus pasaportes venezolano e italiano, pero la prerrogativa judicial le permite ir hasta el helipuerto de Battersea para trasladarse desde la vivienda que ocupa en el lujoso barrio londinense de Chelsea, -valorada en 24 millones de libras esterlinas y descrita en las promociones inmobiliarias como “la casa unifamiliar más grande” erigida en el sector en una década- hasta su otra residencia en Oxfordshire, un condado al sureste de Inglaterra. Esta mansión “alternativa” que ocupa el magnate está valorada en 18 millones de libras esterlinas y es considerada como una de “las sorpresas más impresionantes” que se pueden encontrar en una casa de campo inglesa.

Con estas restricciones en sus movimientos y desde estas dos jaulas de oro, Alejandro Betancourt, como prefiere que le llamen, sigue tejiendo su regreso a la escena petrolera venezolana, luego de que fuera apartado de los apetecidos contratos con Pdvsa por el exministro Tareck El Aissami, hoy caído en desgracia como parte de los involucrados en lo que el régimen denominó la trama “Pdvsa-Cripto”. 

Apenas una semana después del anuncio del arresto del exministro, el 17 de abril de 2024, el venezolano hizo una inesperada alianza con el empresario petrolero estadounidense Harry Sargeant III, conocido del ahora presidente estadounidense Donald Trump, para inscribir en Caracas la empresa North American Blue Energy Partners (Nabep). Armando.info precisa, además, que en esa misma fecha se formalizaron contratos entre esta empresa y Pdvsa para la explotación petrolera de Petrozamora, que comprende los campos alrededor del Lago de Maracaibo. 

El nombre de Sargeant ha sonado mucho por la amistad que logró con el ahora depuesto Nicolás Maduro, un nexo que le permitió retomar algunos acuerdos petroleros en Venezuela. El contrato de Nabep fue firmado por Pedro Tellechea, sucesor de El Aissami, que poco después también terminó en prisión bajo acusaciones de corrupción, confirmando que ese cargo se transformó en una suerte de guillotina política que se activa con cada nueva purga “revolucionaria”.

El acuerdo con Nabep fue impulsado por la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez que ideó los llamados Contratos de Participación Productiva (CPP), nuevo esquema de los contratos petroleros que tiene como intención flexibilizar a las empresas mixtas creadas por Chávez, que exigen que el Estado venezolano retenga la mayoría accionaria de los emprendimientos en el sector.  

El reportaje de Armando.info también explica que la alianza entre Sargeant y Betancourt fue un matrimonio forzado, pues la idea inicial de Tellechea era que la asociación se hiciera con el magnate chavista Wilmer Ruperti, pero Betancourt, a quien ya se le había dado entrada en Petrozamora través de las empresas mixtas, amenazó con acciones legales contra el acuerdo, estrategia que le permitió conservar su participación en la zona. 

Fuentes de La Gran Aldea añaden que el apoyo de Delcy Rodríguez también contribuyó a que el conocido bolichico pudiera regresar a la escena. Hoy Betancourt recibe a contratistas en Londres a los que trata de convencer de que las investigaciones en su contra son cosas del pasado, algo difícil de vender mientras las propias autoridades británicas le impiden moverse con libertad. “Su estatus no es claro, es la pregunta que se hacen las empresas”, expone una de las fuentes que pide la reserva de su nombre.   

Betancourt explica a los empresarios, a los que intenta persuadir de hacer negocios con Nabep, que la compañía produce unos 200.000 barriles diarios, aunque las fuentes precisan que en realidad son cerca de 160.000, una cifra que le permite rivalizar con Chevron. “Eso lo hace el principal magnate petrolero de Venezuela. En Latinoamérica no hay magnates petroleros que superen los 100 mil barriles. Con un cálculo somero estamos hablando de que le queda una ganancia neta de alrededor de $1.000 millones al año” remata uno de los informantes. 

El preferido de Delcy

Betancourt López, su primo Pedro Trebbau López y su socio y amigo de la infancia Jacinto Convit Guruceaga fundaron la empresa Derwick Associates en 2009 en Venezuela y ganaron notoriedad por el año 2011, cuando fueron bautizados por la prensa como los “bolichicos”. El mote aplicado a los entonces contratistas treintañeros es una variante del término “boliburgués” que se empezó a usar en la época de Chávez para designar a aquellos empresarios provenientes de la burguesía tradicional venezolana que hicieron lucrativos negocios con la “Revolución Bolivariana”.  

A través de la empresa Derwick Associates, Betancourt y sus entonces precoces socios obtuvieron 12 contratos con empresas estatales del sector eléctrico por un monto de unos 2500 millones de dólares, como parte de las inversiones del chavismo para dar solución a la crisis del sector que se desató entre 2009 y 2010.

A pesar de no tener experiencia conocida en el área, a Derwick se le encomendaron proyectos que representaban alrededor de un octavo de la generación eléctrica que el gobierno de Chávez planeaba poner en servicio para solucionar la crisis. Las denuncias de sobreprecios, subcontrataciones a empresas por falta de pericia y de compra de equipos defectuosos no tardaron en llegar y el resultado de aquel plan es que la red eléctrica venezolana actual está totalmente colapsada, con cortes de electricidad de cinco o más horas casi diarios en las regiones, especialmente en el Zulia, en donde ahora Nabep volvió a los contratos petroleros. 

Betancourt también está operando en Petrocedeño, Petrocabimas y Petrosur. El portal Petroguía precisa que los contratos en el Zulia le otorgan a la empresa los campos de Bloque III, Lagunillas Tierra, Bachaquero Tierra y Ceuta VIII. “El objetivo declarado es llegar a 192.000 barriles para 2030, con una inversión proyectada de 6.600 millones de dólares en activos físicos”, añaden.

Reportan que Petrocedeño produjo 41.000 barriles diarios en abril, y que Junín Sur no registra producción en los datos oficiales. Pero la voracidad de la empresa no termina ahí pues estarían interesadas también en dirigir la reactivación de la refinería de asfalto de Bajo Grande —fuera de servicio desde 2016— y en los llamados «campos verdes», áreas sin infraestructura existente.

Desde los sucesos del 3 de enero los Contratos de Participación Productiva (CPP) han sido revisados y algunos habrían sido suspendidos. Sin embargo, el de Betancourt ha sido un punto de honor de Delcy Rodríguez ante las autoridades estadounidense. “Delcy ha hecho lobby para que los de Betancourt no se toquen”, señaló una de las fuentes. 

Betancourt, hoy de 46 años de edad, ha enfrentado demandas e investigaciones en Estados Unidos, España, Suiza y Venezuela. No sólo por el incumplimiento de los contratos eléctricos de Derwick sino también por sospechas del uso de estas jurisdicciones para el blanqueo de capital. Por ejemplo, en el caso conocido como Money Flight, que pasó por una corte en Estados Unidos, aparece identificado su socio Francisco Convit y a él se le menciona como “conspirador”.  

El juicio terminó con la condena de exfuncionarios y empresarios venezolanos como Abraham Edgardo Ortega, ex director ejecutivo de Planificación Financiera de Pdvsa, Carmelo Urdaneta, ex asesor legal del Ministerio de Petróleo y Álvaro Ledo Nass, ex asesor legal de la estatal petrolera, por orquestar una trama de empresas para blanquear capitales irregulares provenientes de Pdvsa. Sin embargo, Betancourt se libró de cargos. 

Entre rusos y españoles

A los 20 años de edad Betancourt ya estaba abriendo sus primeras empresas en Estados Unidos. Su actividad ha abarcado unas 50 compañías en más de 10 países, en sectores tan variados como el eléctrico, el petrolero, inmobiliario y financiero. 

Al sector petrolero ingresó a inicios de 2012 a través de un habilidoso acuerdo con empresas y socios rusos y españoles. En febrero de ese año Chávez aprobó la constitución de la ya mencionada empresa mixta Petrozamora, estableciendo que su propiedad era en un 60% de Pdvsa y el 40% restante de la holandesa Gazprombank Latin America Ventures BV. 

A pesar de que está última tomó el nombre del banco ruso, uno de los más grandes de ese país, en realidad esa entidad financiera era dueña de 51% de la compañía, mientras que el 49% restante pertenecía a los bolichicos y a sus nuevos socios españoles entre los que destaca Alberto Cortina. “Con una jugarreta hizo creer que la concesión se la habían dado a Gazprom. Chávez creía que eran unos rusos, pero detrás estaba Betancourt”, explicó una fuente. 

De acuerdo con una investigación hecha por El Confidencial (España) y los medios venezolanos Armando.info, El Pitazo y Runrunes, las operaciones bajo este acuerdo llevaron a una investigación que “se inició tras las denuncias de cobro de comisiones y sabotaje realizada por los socios rusos”. En el caso de Venezuela las pesquisas llevaron a la detención del exministro de Petróleo Eulogio Del Pino. 

Con Cortina, el socio español, Betancourt también constituyó el Dakar Financial Group S.A, luego llamado BDK Financial Group y ahora Afrika Financial Group. Se trata de una institución financiera registrada en Luxemburgo y que opera en el África subsahariana.

El OCCRP, un grupo periodístico que investiga el crimen y la corrupción transnacional a gran escala, publicó una investigación en la que identificó transacciones sospechosas entre el BDK Financial Group de Luxemburgo y otras compañías asociadas a Betancourt. Entre los comportamientos sospechosos estaban las transferencias de montos millonarios en calidad de “préstamos” entre empresas que pertenecían a los mismos bolichicos o a sus socios.

En el caso de España el nombre de Betancourt ha salido a relucir junto a los de sus socios en ese país: el ya mencionado Alberto Cortina y el de Ramón Blanco Balín. El diario español Artículo 14 precisa que Cortina fue socio de Betancourt en Inversiones Petroleras Iberoamericanas S.A. (Ipisa). Esta, junto a otras empresas en la que se mezclan los españoles y venezolanos, participaron en un complejo esquema por el que estos inversionistas lograron colarse en la conformación de Petrosur, la empresa mixta de la Faja Petrolífera del Orinoco encargada de la explotación del Bloque Junín-10, el mismo que ahora le fue concedido a Nabep. 

Entre las múltiples revelaciones que han surgido de las investigaciones judiciales y financieras que se le siguen a Rodríguez Zapatero está la de Leire Díaz, la ex dirigente del PSOE acusada de ser parte de una red que tenía como objetivo obstaculizar casos judiciales contra ese partido. Una de las evidencias fue una agenda incautada a la ex militante en la que dejó comentarios sobre los socios venezolanos y españoles. Entre estos destaca una entrada en la que se lee. “Luis Alfonso de Borbón y su mujer, vínculos con el petróleo de Venezuela”, seguido por la anotación “Inversiones Iberoamericanas”, la empresa vinculada a los contratos en Venezuela, que precede a un conjunto de nombres apuntados dentro de un recuadro entre los que despuntan los de Betancourt y Cortina. 

¿Suerte o colaboración?

A pesar de que Betancourt ha sido investigado en tantos países los procesos parecen haberse atascado o cerrado en casi todas las jurisdicciones. Un informe de Transparencia Venezuela hace un resumen de las investigaciones. 

La ONG precisa que en 2015 el Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió a Suiza cooperación para investigar a Derwick Associates Corporation por el supuesto uso de cuentas bancarias en ese país para lavar dinero proveniente de actos de corrupción en Venezuela, país que, aunque terminó desistiendo de su petición de extradición del venezolano desde Londres, mantiene en su radar a Betancourt. 

En Estados Unidos fueron desestimadas otras dos demandas en contra del contratista de Pdvsa.  La primera la interpuso el exembajador de Venezuela en Estados Unidos (1986-1989) y abogado, Otto Reich, acusándolo a él y su primo Trebbau López de corrupción, sobornos, fraude electrónico y difamación. La segunda demanda fue introducida por el director ejecutivo y fundador de Human Rights Foundation (HRF), Thor Halvorssen Mendoza, en marzo de 2014, también ante un tribunal de Nueva York. Halvorssen Mendoza alegó que los sobreprecios en las contrataciones en Venezuela eran de hasta 400%. Ambos casos fueron desestimados porque los jueces consideraron que no tenían competencia para decidir sobre estas denuncias. 

España es el único país en el que las investigaciones parecen tomar un nuevo impulso en las últimas semanas. De acuerdo con una nota de diciembre pasado del portal de ese país La Gaceta, la Audiencia Nacional le investiga en una “macrocausa” que involucra una red de blanqueo de capitales provenientes de Pdvsa. La investigación se inició a raíz de las pesquisas que hacían las autoridades suizas que pidieron la colaboración de sus pares españolas. “El presunto fraude económico que analiza la Audiencia Nacional superaría los 3.000 millones de dólares y se habría desarrollado entre 2011 y al menos 2019”, señala el reportaje.

Betancourt tiene numerosas empresas y propiedades en España entre las que destaca el castillo El Alamín en Toledo, que compró por 23 millones de euros. De acuerdo con La Gaceta, esta propiedad estuvo entre las allanadas por las autoridades españolas en sus pesquisas. “La investigación traza conexiones empresariales entre Betancourt, los hermanos Alberto y Alfonso Cortina, y Francisco D’Agostino a través del grupo financiero BDK, posteriormente rebautizado como Afrika Financial Group”.

La agencia de noticias Reuters apunta que fue en este mismo castillo en el que Betancourt recibió a un grupo de empresarios españoles antes de anunciarles que invertiría 50 millones de euros en la empresa de lentes de sol Hawkers, en la que el magnate adquirió una participación importante. Los emprendedores, que tenían previsto pedir 35 millones, salieron impresionados con el lujo de la propiedad. “Para celebrarlo recorrieron la finca de 1400 hectáreas en vehículos todoterreno”.

Reuters agrega que, para 2021, ya Betancourt tenía propiedades y empresas en al menos 10 países. “Ha invertido más de 300 millones de dólares en el extranjero, en proyectos como Hawkers y en residencias en París, Nueva York, Florida y España”. 

En Venezuela la suerte de los bolichicos ha ido de la mano de las pugnas internas del chavismo. En agosto de 2022, el entonces ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, señaló a Betancourt López de estar implicado en supuestas transacciones irregulares con los hermanos Luis Alfonso e Ignacio Enrique Oberto Anselmi en un esquema de corrupción en el que participaron altos exfuncionarios. El entonces fiscal Tarek William Saab solicitó a un tribunal órdenes de aprehensión en contra del expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, los hermanos Oberto y Betancourt, entre otros. 

Sin embargo, el que terminó tras las rejas fue el propio El Aissami, acusado de liderar la trama que el chavismo ha denominado “Pdvsa-Cripto”.  Su socio, Francisco Convit, fue arrestado en febrero de 2025 en Venezuela luego de que protagonizara una escandalosa pelea en una cancha de pádel en Caracas. De acuerdo con El Pitazo, el Sebin lo mantuvo bajo arresto en su sede en El Helicoide bajo acusaciones de que supuestamente consiguió pruebas en su residencia de que estaba en conversaciones con funcionarios estadounidenses. Convit logró fugarse del centro de detención y del país en agosto de ese año y su paradero actual es desconocido.   

El periodista César Batiz, que le ha seguido la pista a Betancourt desde sus inicios, atribuye la buena estrella que le ha permitido escapar a la justicia al “peso dentro del negocio petrolero” que ostenta actualmente el contratista. Esto le ha “dado margen de protección política y económica, tanto por su relación con sectores del poder venezolano encabezados por Delcy Rodríguez, como por intereses vinculados a mantener operativa la producción petrolera venezolana”. En este último comentario podría enmarcarse su reciente asociación con Harry Sargeant, el magnate petrolero amigo de Trump. 

Tampoco puede descartarse que, al igual que su socio Convit, esté colaborando con las autoridades estadounidenses desde hace tiempo, como también lo hizo el ex contratista favorito de Maduro, Alex Saab, espejo en el que podría mirarse Betancourt para calibrar los sinuosos límites de la lealtad de los hermanos Rodríguez. Aunque, dada la trayectoria y comprobada capacidad de superveniencia del bolichico, quizás son los herederos actuales del poder chavista quienes deberían mirar con suspicacia el regreso de su “contratista pródigo”, quien pasó de tratar con rusos y españoles vinculados al PSOE, a darse la mano con empresarios estadounidenses cercanos a Trump.

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