
“Siempre supe que iba a regresar”: comienza el retorno de dirigentes opositores en medio de un escenario incierto
En los últimos días, varios políticos de oposición han regresado a Venezuela tras años de exilio forzado. Aunque sus retornos alimentan las expectativas de otros regresos y de una mayor apertura política, defensores de derechos humanos y politólogos, advierten que aún no existen garantías plenas para el ejercicio de la política disidente.
“Estoy en Venezuela”. Con esas tres palabras el dirigente de Primero Justicia, Carlos Ocariz, informó su regreso al país, en un video publicado en sus redes sociales. Hasta finales de mayo, Ocariz formaba parte de los más de 100 dirigentes políticos venezolanos que viven en el exilio, un fenómeno que ha caracterizado al chavismo desde su llegada al poder y que se intensificó en la última década, a medida que crecían la persecución y se silenciaba el disenso.
Ocariz no es el único. Lester Toledo y Yon Goicoechea de Voluntad Popular; Wilmer Azuaje y Roberto Marrero, hoy independientes; Richard Blanco, de Alianza Bravo Pueblo; José Guerra, militante de Unión y Cambio; y Marcos Velasco, de Vente Venezuela son algunos de los políticos opositores de alto perfil que han retornado en menos de 15 días. Otro regreso es el de Rocío San Miguel, activista y defensora de derechos humanos, quien fue liberada en enero luego de dos años de cautiverio acusada de terrorismo y tración a la patria.
El contexto de estos retornos
Estos acontecimientos suceden en el marco del nuevo “momento político” y bajo la supervisión que mantiene Estados Unidos sobre Venezuela desde el 3 de enero. Además, el periodista Alonso Moleiro, en una publicación de El País de España, asegura que la mayoría de los retornos fueron previamente pactados por el Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, que promueve la gestión interina de Delcy Rodríguez.
—Más que apertura es un tema de metamorfosis, de mutación, de adaptación a las circunstancias actuales. El instinto de supervivencia política, de mantener el poder y de garantizar que no haya persecuciones y revancha de cara al futuro hace que se manejen este tipo de movimientos (…) Es un proceso que hay que monitorear muy de cerca porque está sometido a equilibrios geopolíticos—, explica el politólogo Piero Trepiccione, sobre estos retornos que hasta hace cinco meses parecían imposibles.
“Yo siempre tuve la esperanza de regresar”
Semanas antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, Yon Goicoechea se planteó la idea de volver, incluso llamó a varios familiares para preguntarles quién lo podía recibir, pero, después de los resultados anunciados y de todo lo que vino después, el plan quedó solo en una idea vaga. Hoy maneja su vehículo por Caracas y sube al Ávila.
—Yo siempre tuve la esperanza de regresar, nunca abandoné la idea—, dice Goicoechea, pero hasta después del 3 de enero aquella ilusión se convirtió en una posibilidad real, sobre todo después del anuncio de la Ley de Amnistía (cuyo proceso de aplicación ya concluyó, según las autoridades), a la cual aplicó “con toda la esperanza”, y describe su retorno como “un proceso de sanación».
Goicoechea fue encarcelado por el chavismo en 2016 y posteriormente se exilió del país.
“Los que nos fuimos no somos héroes”
—Nunca dudé de que iba a regresar a Venezuela, lo que no sabía era cuándo, siempre supe que el exilio sería algo temporal—, dice Carlos Ocariz, quien a diferencia de la mayoría de políticos retornados, que llegaron a través del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, él lo hizo por la frontera colombo-venezolana, por donde salió en 2024, tras las elecciones presidenciales. Ahora, desde Caracas, planea proponer varios proyectos que tiene en mente.
—Los que nos fuimos no somos héroes, los héroes son los que se quedaron a echarle pichón. Nosotros tomamos una decisión que tuvo sus consecuencias—, añade Ocariz.
No todo ha sido positivo
Quienes están de vuelta han aprovechado para visitar sus pueblos y ciudades de origen, han abrazado a familiares que tenían años sin ver, se han tomado cafés con amigos y vecinos, han visitado iglesias y han ido a zonas populares a escuchar a la gente, pero no todo ha sido positivo.
Algunos han tenido que pasar por los tribunales con la intención de aclarar sus estatus legales, tras años de acusaciones presentadas por el gobierno, mientras que Wilmer Azuaje ha denunciado que su familia ha sido víctima de hostigamiento tras su llegada al país.
¿Existen las condiciones necesarias para hacer política?
—Si bien puede entenderse este tiempo como una ventana de posibilidad para la reinstitucionalización democrática, existe un riesgo real de que la estabilización se centre únicamente en brindar garantías y seguridad jurídica para las inversiones extranjeras, dejando de lado los derechos humanos y la democracia (…) El aparato represivo del Estado permanece intacto, el marco normativo que lo sustenta sigue vigente y las víctimas aún no cuentan con garantías reales. La situación actual no debe leerse como un punto de llegada sino de partida. Un terreno frágil donde todo está aún por definirse—, dice Óscar Murillo, coordinador General de Provea.
Ocariz y Goicoechea también coinciden en que este es el principio de un proceso y que aún faltan mayores garantías para volver a hacer política de oposición en Venezuela. No obstante se mantienen esperanzados y expectantes al futuro, mientras que valoran iniciativas como la Ley de Amnistía y tener la posibilidad de hablar un poco más a través de los medios de comunicación.
—Garantizar el pluralismo político y el disenso es vital para el rescate de la democracia y la protección de la dignidad humana. Sin embargo, el retorno de los dirigentes de los principales partidos, por cierto, cuyas tarjetas siguen intervenidas como la de Acción Democrática y Primero Justicia, entre otros, es importante, así como la realización de las asambleas por todo el país y que se reactive la dinámica partidista, debe decirse que no hay compromisos claros que garanticen esta actividad protegida por la Constitución, pero abolida de facto en los últimos años como parte de la liquidación progresiva del Estado de Derecho—, finaliza Murillo.
Un retorno más discreto
Ángel León, dirigente comunitario de Vente Venezuela, regresó al país hace tres semanas. Cruzó la frontera por tierra con la intención de pasar desapercibido, pero fue retenido por más de ocho horas en un punto de control militar antes de continuar su camino a Caracas. Su salida tuvo lugar en septiembre de 2024 para escapar de la represión y la persecución desatada luego de las elecciones, que dejaron más de 2000 personas detenidas y más de 25 fallecidos en todo el país.
León es un dirigente político y también un ciudadano que espera por el regreso de la líder opositora María Corina Machado, del cual aún no se conocen muchos detalles. Sin embargo, ella misma ha dicho que será “pronto”. León está seguro de que así será. Mientras tanto, se mantiene reconstruyendo su trabajo político asistiendo a manifestaciones antigubernamentales y recorriendo las parroquias caraqueñas.
—El verdadero desafío de pisar el país es ganarse la confianza de una sociedad que se siente profundamente defraudada por la política tradicional. En las calles día a día me lo dicen, es más, hablan de María Corina como figura de esperanza y libertad, pero no te hablan de Vente Venezuela como partido político ¿Qué quiero decir con esto? Que nadie cree en partidos políticos. Solo quieren votar y que comience la reconstrucción del país—, cuenta Yeglis Trías, coordinadora de Vente Venezuela en la parroquia El Valle.