Discurso Rafael Tomás Caldera en la UCAB

Entrega del Premio valores democráticos P. Francisco José Virtuoso s.j. El Dr. Caldera está siendo reconocido en la categoría de "Libertad de Pensamiento”.

Al agradecer esta distinción, que honra la memoria del rector Virtuoso y, en especial, su compromiso con los valores cívicos y la democracia (¡qué grato el recuerdo de Joseíto!), quisiera decir, muy brevemente, algo que me parece exigido por la propia naturaleza del premio.

Hace setenta y cinco años, en su muy leído Mensaje sin destino, escribía don Mario Briceño-Iragorry: “Nunca como al presente necesitó nuestro país de una atención mayor en el examen de sus problemas de pueblo, porque nunca como ahora se hizo tan notoria la crisis de los valores sustantivos. Tampoco jamás desde la edad heroica nuestro país se había confrontado con mayor número de problemas a la vez”.

Ha sido larga la lucha por instaurar una forma política justa en el país y ahora nos toca renovarla.

No podía imaginar don Mario la situación a la que hemos llegado en nuestra vida republicana.

Por primera vez en su historia como nación independiente, el país está presidido por un gobierno de facto, impuesto por una potencia extranjera.

Como quiera que se mire, es una situación precaria e intrínsecamente inestable. No se tenga duda.

Lo otro sería apostar a la represión que hemos vivido, continuar la persecución de la disidencia, justa al expresar su angustiosa situación.

El texto constitucional, como ha recordado la Academia de Ciencias Políticas, exige decisiones impostergables.

Calificar de ‘forzosa’ o ‘voluntaria’ la ausencia del presidente de la República no es sino referirse al motivo de dicha ausencia. Lo importante es la cualidad de la misma y esta solo puede ser, como establece la Constitución, temporal o absoluta.

En nuestro caso, tras más de cien días, no puede haber vacilación alguna acerca del carácter absoluto de la ausencia.

Ello exige convocar elecciones presidenciales.

Venezuela debe regresar pronto a la normalidad democrática, que ha sido —es verdad— excepcional en nuestra historia, pero sin la cual no habrá paz ni podremos retomar el camino del desarrollo de nuestro pueblo.

Muchas gracias.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.