Andor: la realidad y la fantasía

Lejos del fan service y la nostalgia fácil, la serie creada por Tony Gilroy demuestra lo que Star Wars podría ser cuando se toma en serio la narrativa y los personajes. Probablemente no volvamos a ver algo así dentro de la franquicia, pero precisamente por eso Andor ya ocupa un lugar especial en su historia.

Star Wars es una de las franquicias más icónicas en la historia del cine. Una trilogía original, seguida por una trilogía de precuelas que tuvieron una recepción crítica mixta y, en la época moderna, una adquisición por parte de Disney que causó una nueva ola de proyectos: una trilogía nueva, dos spin-offs y una gran gama de series de televisión.

The Mandalorian fue un hito para la franquicia, demostrando que se le podía aplicar un modelo de televisión “fantasiosa” serializada (a lo Hercules o Xena) y crear televisión que todo el mundo sentía la necesidad de ver. Sin embargo, no todas las series de Star Wars han sido tan exitosas. The Book of Boba Fett, Kenobi y Ahsoka todas tienen identidades mixtas, guiones que no se sienten creados para televisión y un uso de efectos visuales que no aparenta el realismo, sino que destaca su falsedad.

Sin embargo, hay una serie de televisión de Star Wars que no solamente resalta sobre todas las otras series, sino que también se puede comparar con las películas como un ejemplo de lo que la franquicia podría ser si se toma en serio y se emplea un equipo creativo genuino. Esa serie es Andor.

Cuando anunciaron Andor, mi primera reacción fue el escepticismo. Es un spin-off de un spin-off, una precuela de una precuela, una serie que se enfoca en la vida de Cassian Andor, un personaje secundario del filme Rogue One, en sí una precuela a la primera película de Star Wars. Sin embargo, me mantuve curioso. El actor que protagoniza a Cassian, Diego Luna, me parece excelente, y la oportunidad de tener su propio proyecto me pareció bastante buena.

En efecto, al estrenarse la primera temporada de Andor en el año 2022, no solamente resultó ser la mejor serie de la franquicia, sino una de las mejores partes de esta franquicia en su totalidad.

Andor se enfoca en el mismo conflicto que la trilogía original de Star Wars: la lucha entre el malvado Imperio Galáctico y la Alianza Rebelde. Pero la trilogía original de Star Wars es acerca de la guerra, acerca de las rebeliones, desde un punto de vista muy simbólico y abstracto. Son representaciones de conceptos reales aplicados en una forma muy sencilla y estética, porque el enfoque de la franquicia nunca ha sido demostrar cómo funcionan verdaderamente los imperios y las rebeliones.

Pero este sí es el enfoque de Andor, y gran parte de lo que hace que la serie tenga tanta calidad.

Andor es acerca de los esfuerzos únicos que logran generar movimientos revolucionarios, y aunque toma lugar en el universo de ciencia ficción y fantasía de Star Wars, se encuentra muy atada a situaciones reales: la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo.

Star Wars siempre le ha debido mucho a la Segunda Guerra Mundial. El Imperio Galáctico tiene estéticas nazis, y el concepto general del imperio malvado se encuentra muy atado a estos referentes. Además, Star Wars siempre ha sido una franquicia bastante política.

Francis Ford Coppola, director de El Padrino y de la película sobre la guerra de Vietnam Apocalypse Now, ha hablado acerca de cómo George Lucas, director de la trilogía original de Star Wars, iba a dirigir Apocalypse Now originalmente. Esto no terminó sucediendo, pero dice Coppola que Star Wars resultó siendo la versión transformada de Apocalypse Now para Lucas: el malvado Imperio, representando a los Estados Unidos, en contra de la pequeña pero heroica Alianza Rebelde, representando al Vietcong.

Es una postura que no era extraña para creativos estadounidenses trabajando en los años setenta, y demuestra cómo la metáfora política siempre se ha encontrado mezclada con Star Wars.

Sin embargo, esa metáfora nunca se ha empleado de forma tan inteligente como en Andor.

El creador de Andor, Tony Gilroy, es un director y escritor que ha recibido muchas alabanzas en el transcurso de su carrera. Creador del excelente thrillerMichael Clayton con George Clooney, y de la trilogía original de Jason Bourne con Matt Damon, Disney optó por conseguir a un escritor que no se enfocara principalmente en ciencia ficción y, por ende, decidió incorporar lentes externos al universo de la saga.

A Tony Gilroy le gusta Star Wars, pero no se le puede caracterizar como un “fan”, lo cual es clave para explicar el éxito de su interpretación seria, política y emocionante del universo. Gilroy no toma decisiones porque le parecería “cool” que un personaje en particular apareciera, sino por lo que tiene sentido para la narrativa y para los personajes.

Para resumir, Gilroy no tiene el sesgo que puede afectar a tantas personas que sienten tanto afecto por Star Wars como franquicia.

La segunda temporada de Andor fue estrenada el año pasado. Son doce capítulos, estrenados tres por semana, en cuatro tandas. Cada tres episodios narran la historia de un año en la vida de Cassian Andor, culminando en el momento en el que inicia Rogue One, la precuela que él protagoniza.

No vamos a volver a ver una serie como Andor. No solamente porque costó demasiado dinero y fue una de las últimas en producirse antes de que los titanes de la industria se dieran cuenta de que no hay tanto dinero en las series en streaming.

Andor representa una visión de lo que pueden ser franquicias como Star Wars, con tanto dinero y poder, cuando no se enfocan en darle a los fanáticos lo que quieren, sino que se enfocan, como prioridad principal, en crear una buena historia.

Me cuesta pensar que volveremos a ver algo así con la franquicia por mucho tiempo, pero me encuentro agradecido de que lo logramos ver.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.