Diego Casanova: “Vamos a seguir presionando para que todos los presos políticos salgan de la forma que sea, pero que salgan”

Las vigilias frente a las cárceles en Venezuela se han transformado en una forma sostenida de presión ciudadana. En esta entrevista, Diego Casanova, activista del Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (CLIPPVE), explica cómo el acompañamiento a los familiares ha incidido en algunas excarcelaciones, por qué el régimen responde con intimidación y vigilancia, y por qué las liberaciones selectivas no representan justicia ni transición.

La noche del domingo 18 de enero de 2026, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (CLIPPVE) contabilizaba 126 excarcelados. Aún se desconocen la cifra exacta y los nombres del “número importante de excarcelaciones” anunciado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, a principios de este mes.

Diego Casanova, activista de CLIPPVE, conversó con La Gran Aldea el lunes 19 de enero, tras culminar la undécima vigilia de oración por la libertad de todos los presos políticos.

Hemos visto que lo que comenzó como una vigilia ya son varias, que van rotando de centros de reclusión…

—Sí, se están sumando otros lugares. Es impresionante la cantidad de gente que se ha ido sumando poco a poco: familiares, amigos, personas que quieren apoyar. En las afueras de la cárcel Rodeo I hay 80 personas pernoctando las veinticuatro horas, los siete días de la semana, y en los calabozos de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana hay alrededor de veinte o treinta familias pernoctando también.

¿Esto ha incidido en las excarcelaciones?

—Sí, esto ha generado presión e impacto. Ha sido muy efectivo. En diciembre de 2025 también se excarceló un número importante de presos políticos de la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua. Varios de ese grupo eran personas cuyos familiares han estado activos con nosotros en las manifestaciones pacíficas. Ayudó la visibilidad que han tenido sus casos en distintas instancias.

También hemos visto que lo que resulta efectivo, tratan de intimidarlo y desarticularlo…

—Sí. Ahora los funcionarios están buscando disolver los grupos de familiares. Ayer, domingo 18 de enero, en Zona 7, vimos el amedrentamiento del equipo antimotín de la PNB. Llegaron de manera agresiva, corriendo a la gente para que se fueran más allá de donde estaban.

En El Helicoide, el mismo jefe de la policía, de apellido García, nos dijo que no nos quedáramos ahí toda la noche porque podía haber algún incidente con los colectivos armados. Yo le respondí que nosotros no íbamos a generar ningún acto violento, que íbamos a estar tranquilos como siempre y que a ellos no les conviene andar amedrentando ni reprimiendo. Ellos saben que están en la mira y que necesitan el apoyo de organismos internacionales.

¿Irregularidades con los familiares que están afuera de Rodeo I?

—Ese centro es de vigilancia permanente. Recordemos que es un centro de reclusión de mucha seguridad, de mucho control y mucho hermetismo. A estos familiares incluso los han monitoreado con un dron, pero esto no es nuevo: en casi todas las actividades que hemos hecho allí siempre han sacado un dron para vigilar.

¿Qué hay distinto entre las excarcelaciones a partir del 8 de enero y las anteriores?

—Creo que se han ido dando muy poco a poco mientras van desenredando el conflicto interno por la cantidad de intereses y el desorden institucional. Muchos se aprovecharon del sistema de justicia para perseguir a la gente, usarlo como mecanismo de venganza o para intereses muy personales.

El desorden debe ser tal que han llamado a familiares para preguntarles dónde está detenida la persona. En cuanto a los grupos que han salido esta vez —como el de los periodistas—, me parece que lo distinto es que el régimen quiere generar un buen efecto comunicacional. Estas excarcelaciones tienen fines propagandísticos, para mejorar la imagen del régimen.

¿Les han reportado nuevas detenciones?

—Sí, es algo que ha sucedido a partir del 8 de enero. Los familiares no habían querido denunciar por miedo. Han llegado desesperados a las actividades que hemos hecho en El Helicoide; algunos tienen meses buscando a sus detenidos.

Para el martes 13 de enero teníamos alrededor de ciento cincuenta personas en el registro y estamos revisando caso por caso con mucho cuidado, porque han aparecido algunos que no parecen ser detenciones por razones políticas. Aunque entendemos el desconsuelo de esos familiares, son casos que requieren otro tipo de tratamiento.

Hay una cantidad importante de presos políticos desaparecidos. Por ejemplo, treinta y dos de la causa Gedeón, a quienes sacaron de El Helicoide y, supuestamente, los llevaron al Fuerte Guaicaipuro, entre Charallave y Santa Teresa, en el estado Miranda. No se tiene certeza de su paradero porque en todos los centros niegan que estén allí.

¿Por qué no hay liberaciones de presos preelectorales, militares y más mujeres?

—Las causas de los militares siempre han sido más complejas porque son funcionarios que se alzaron contra el poder establecido y enfrentaron a otros componentes para hacer valer lo que justamente hay que defender: sus principios, su juramento, la Constitución, la patria y la democracia. Para un régimen como este, soltarlos es un riesgo enorme. Creo que por eso han sido excluidos de todos los procesos de excarcelación.

Además, a muchos les han perseguido a sus familias, como es el caso del teniente José Rodríguez Araña y del teniente Cristian Hernández, que está en el exilio.

En cuanto a las mujeres, creo que no han sido excarceladas por las causas en las que están. Por ejemplo, las del caso Dron parecieran ser impensables para el otorgamiento de una medida de gracia, porque ese episodio dejó en evidencia al régimen. Casi todas las causas preelectorales son ejemplarizantes: para intimidar, neutralizar y controlar, incluso a mujeres y jóvenes. Son formas de demostrar poder, de no dar el brazo a torcer y de mantener el efecto de terror que generaron en sus bases.

Por supuesto, si estos casos fueran liberados, sería un perdón real. También se dice que el régimen está trabajando una ley de amnistía; la cuestión es cuáles son los delitos que van a amnistiar.

Además de la libertad de todos los presos políticos, ¿cuáles son las exigencias urgentes del comité?

—Ahorita estamos en un momento político distinto. Nosotros vamos a seguir presionando para que todos los presos políticos salgan, de la forma que sea, pero que salgan. Solo así podríamos creer que hay un gesto de buena voluntad y que estaríamos en un verdadero proceso de transición, porque ahora eso no se ve.

También seguiremos exigiendo el cese de las políticas represivas y el cierre de los centros de tortura, para que en un futuro sean espacios para la memoria y la no repetición.

Para colaborar con los familiares de los presos políticos en pernocta, pueden hacerlo con alimentos no perecederos, artículos de higiene personal, cobijas y colchonetas, medicamentos.

Puntos de recolección:

– Federación de Centros Universitarios de la UCV. De 9:00 am a 3:00 pm.

– Afueras de Zona 7. 24 horas.

– Afueras de Rodeo 1. 24 horas.

Más información: @clippve / 0412 288 7158 / 0412 985 0984.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.