
Reporte de Análisis Energético: 13 de enero de 2026
El inicio de 2026 sacudió el tablero petrolero global. Venezuela, Irán y Rusia concentran hoy los mayores riesgos para el suministro de crudo, mientras EE. UU. redefine su política exterior con la llamada “Doctrina Donroe”.
Geopolítica Petrolera y el Nuevo Orden Americano
Aunque el inicio de 2026 presagiaba que el mercado del petróleo seguiría lidiando con la amenaza de la sobreoferta, los primeros días del mes han puesto sobre la mesa hechos inesperados que, de sostenerse, podrían influir en la dirección del mercado. Venezuela e Irán, dos países miembros de la OPEP, se enfrentan a una creciente inestabilidad política, mientras que la producción rusa ha comenzado a sentir los efectos de las sanciones.
Situación en Venezuela
El ataque norteamericano a instalaciones militares en Venezuela y la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, continúan teniendo secuelas en el hemisferio occidental. A pesar de las destempladas críticas de los gobiernos de la región, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, ha enmarcado esta acción dentro de lo que ha bautizado como la Doctrina Donroe, una versión moderna de la Doctrina Monroe del siglo XIX, y advierte de nuevas acciones para controlar el narcotráfico y lo que denomina la protección de los ciudadanos estadounidenses.
Los efectos de esta nueva política exterior de EE. UU., apalancada por el poderío militar mostrado en el Caribe y por las acciones en Venezuela, ya empiezan a desbordarse hacia Cuba, Colombia, México e incluso Brasil. Las tensas discusiones entre EE. UU. y Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia también pueden ser consideradas parte de esta nueva doctrina. En fin, Washington expresa una visión holística de las Américas desde Tierra del Fuego hasta Groenlandia. Trump no quiere la influencia de las otras superpotencias en su «patio trasero» y, mucho menos, su participación en los recursos naturales del continente, o al menos ese es el discurso.
Conflicto Rusia-Ucrania
Las acciones militares entre Rusia y Ucrania continuaron esta semana con escasos avances en el terreno y poco o ningún progreso en las negociaciones para un alto el fuego. Un ataque ucraniano con drones contra un petrolero con destino a Rusia en el mar Negro y otro ataque que incendió una refinería en Volgogrado generaron preocupación por nuevas interrupciones en el suministro de crudo ruso debido al conflicto.
Asimismo, informes de principios de esta semana sugirieron que Trump aprobará un proyecto de ley bipartidista que propone restricciones aun más estrictas a los países que comercian con Rusia, en un esfuerzo continuo por presionar a Moscú hacia un alto el fuego. Uno de los efectos colaterales de este tipo de sanciones es la aprobación, por parte del gobierno iraquí, de un plan para tomar el control de las operaciones en el yacimiento petrolífero West Qurna 2 (operado por Lukoil), con el fin de evitar las interrupciones causadas por las sanciones de EE. UU. contra Rusia. Este yacimiento petrolífero es uno de los más grandes del mundo.
Crisis en Irán
En Irán, las protestas callejeras iniciales sobre la situación económica han ido intensificándose y transformándose en llamados multitudinarios contra el régimen de los ayatolás. La oposición en el exilio, encabezada oportunísticamente por el hijo del último Shah de Irán, promueve la desobediencia civil. El país ha quedado prácticamente aislado del mundo exterior después de que las autoridades bloquearon Internet para obstaculizar la organización de nuevas protestas y la difusión de noticias al respecto. Las llamadas telefónicas no llegaban al país; los vuelos fueron cancelados y los sitios de noticias iraníes en línea solo se actualizaban de manera intermitente.
Las protestas se acercan a las dos semanas, mientras las autoridades intensifican la represión contra los manifestantes y los califican de «enemigos de Dios», un cargo que conlleva la pena de muerte. Se registran muchas bajas entre los manifestantes, pero los reportes son confusos. Para añadir complejidad, el presidente Trump ha amenazado al régimen de Irán con acciones militares, lo que abriría otro frente para la ya omnipresente administración norteamericana.
Impacto en los mercados
Todos estos eventos geopolíticos, aunados a otra reducción de los inventarios de crudo en EE. UU., que se correlaciona con los inventarios en terminales a nivel global, cambian la percepción del mercado sobre el balance oferta-suministro a principios de 2026, acercándola más a la realidad.
Así las cosas, los crudos marcadores Brent y WTI, al cierre del mercado el viernes 9 de enero, se cotizaban en $63,34/bbl y $59,12/bbl, respectivamente, un incremento superior al 4% respecto al cierre de la semana anterior.
VENEZUELA
Transformación Forzada del Petróleo Venezolano
Apenas poco más de una semana, Caracas y la costa Caribe del país fueron testigos de una sorpresiva y efectiva acción militar que terminó con la captura del inquilino de Miraflores y su esposa, quienes ahora enfrentan la justicia de EE. UU. en una corte en el estado de Nueva York. Como era de esperar, esta acción estadounidense ha generado reacciones ambiguas, no solo en Venezuela, sino también en todo el mundo.
Que un país extranjero viole el territorio de Venezuela es algo que no debe alegrar a ningún venezolano, como tampoco es aceptable la presencia de tropas cubanas, grupos terroristas colombianos y otros aliados del régimen chavista. Este desafortunado desenlace es prueba reina de lo que puede pasar cuando los actores políticos internos y regionales se hacen la vista gorda del proceso de pérdida de institucionalidad y legalidad que viene sucediendo en Venezuela por más de dos décadas.
El nuevo gobierno interino
Para sorpresa de muchos, la captura de Nicolás Maduro y su esposa no condujo a la caída del régimen chavista. Por el contrario, después de un breve desconcierto, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue juramentada como presidenta en ejercicio, y la administración Trump dice que existe un acuerdo para que Rodríguez se encargue de la transición, «tutelada» por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y otros ejecutivos del equipo de Trump. Un estado de cosas que pudiera indicar una negociación previa, en la que Maduro era la moneda de cambio, o una adaptación a una situación inesperada.
Aún más curioso es que Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, presidente electo en los comicios de julio de 2024 y la líder indiscutible de la oposición venezolana, fueron dejados de lado en toda esta operación (o, si somos generosos en la interpretación, preservados para un momento por venir). El hecho cierto es que el gobierno estadounidense ha afirmado que la oposición venezolana no estaba preparada para tomar el control de una transición muy compleja y de ahí su decisión de parlamentar con el chavismo.
La posición de la presidenta encargada presenta rasgos de esquizofrenia, ya que, aunque parece haber acordado seguir las instrucciones norteamericanas, amenazada y no por voluntad propia, debe intentar mantener la unidad del chavismo para sobrevivir. Por ahora, parece prevalecer un acuerdo entre el gobierno interino venezolano y la administración de EE. UU. mediante el cual el régimen de Venezuela, ante la ausencia de apoyo concreto de sus aliados extranjeros, se apegaría a las instrucciones que le impusieran, mientras en Caracas, dirigido a sus seguidores, continúa con una retórica antiimperialista y pro-Maduro.
Probablemente, las circunstancias precarias de la economía, que muestran signos de deterioro acelerado, y el resquebrajamiento de la unidad del chavismo, están definiendo la agenda del gobierno interino, que es tan ilegítimo como lo era con Nicolás Maduro a la cabeza. La posición de Diosdado Cabello, ministro del interior, y el general Padrino López, ministro de la defensa, quienes controlan los cuerpos de seguridad, no es conocida y está generando toda clase de chismes palaciegos.
Acciones y medidas iniciales
Después de los anuncios de Washington, los eventos comenzaron a desarrollarse con celeridad. La flota norteamericana que mantenía un bloqueo petrolero sobre Venezuela continuó incautando tanqueros de la «flota sombra» dedicada al transporte de crudo sancionado. Media docena de tanqueros fue abordada e incautada por el guardacostas de EE. UU. UU., uno incluso fue incautado después de una larga persecución en alta mar y a pesar de haber cambiado de bandera a la rusa.
En Venezuela, el gobierno interino, en boca del hermano de la presidenta interina, anunció la liberación de más de 80 presos políticos, pero hasta la fecha ha sido solo una de las promesas incumplidas: solo una docena han sido excarcelados, de los cuales 5 corresponden a ciudadanos españoles. Una de ellas es Rocío San Miguel, conocida defensora de los derechos humanos.
Plan de transición en tres fases
Según Marco Rubio, secretario de Estado, el proceso pos-Maduro tendrá tres fases: Estabilización, Recuperación y Transición. Las fases se solaparán y no serán estrictamente secuenciales.
Con este telón de fondo, se anunció que EE. UU. y Venezuela habían acordado que unos 30 a 50 millones de barriles de crudo venezolano, que hoy están en inventario en tierra o en buques fondeados en la costa venezolana, serían vendidos en el mercado americano a precio de mercado y los ingresos de las ventas se mantendrían en un fideicomiso (escrow account) administrado por EE. UU.
En ese sentido, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva llamada «Safeguarding Venezuelan Oil Revenue For The Good Of The American And Venezuelan People», con el objeto de proteger de embargos y acciones judiciales los fondos en escrow de Venezuela, gestionados por EE. UU. Esta orden forma parte de la fase de estabilización.
Complementando la medida de control, un grupo diplomático estadounidense viajó a Caracas como avanzada en la potencial reapertura de la embajada en la ciudad; otro desarrollo curioso, ya que, después de un ataque militar, es usual que se rompan las relaciones diplomáticas. Los principales bancos de EE. UU.: JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y Citi evalúan comenzar a operar en Caracas.
El acuerdo petrolero
Al mismo tiempo, el régimen venezolano describe el acuerdo petrolero con la Casa Blanca como una transacción del tipo Chevron. Analizando la publicación, interpretamos que se refiere a condiciones análogas a la derogada LG 41, ya que el arreglo actual (por cierto, todavía secreto), basado en el pago de regalías en especie, no tendría sentido alguno.
De una lectura entre líneas de los anuncios de ambos países, inferimos que, desde la cuenta manejada y protegida por las autoridades norteamericanas, se mantendrá un flujo de pagos oportunos, a través de los bancos norteamericanos, equivalente al pago de regalías, inversiones y gastos en moneda local, así como a impuestos sobre la renta. Dicho flujo permitirá a las autoridades venezolanas que manejan la economía arrestar la devaluación del bolívar y reducir la brecha entre los sistemas cambiarios, lo que, junto con la reducción de las emisiones de dinero inorgánico, permitirá mitigar la inflación y aliviar la presión sobre el costo de vida. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirma que las sanciones se levantarían para facilitar este proceso y que se reunirá con el Fondo Monetario y el Banco Mundial para renovar las relaciones con Venezuela.
Fase de recuperación y la industria petrolera
Para la fase de recuperación, en una reunión con los CEO de las grandes operadoras petroleras en la Casa Blanca, el presidente Trump indicó que las grandes petroleras norteamericanas recuperarían la infraestructura deteriorada y realizarían las inversiones multimillonarias necesarias para reactivar la industria de los hidrocarburos en Venezuela.
La respuesta de la industria petrolera norteamericana no fue tan entusiasta como esperaba el presidente Trump. A pesar de que, en general, existe mucho interés en invertir en Venezuela, las empresas no invertirán grandes sumas de dinero antes de contar con un panorama legal, fiscal e institucional sostenible y seguro; la excepción probablemente sean empresas como Chevron, Repsol y Maurel & Prom que, empujadas por su necesidad de recobrar las deudas con PDVSA, han estructurado negocios bajo licencias OFAC que ahora pueden replicar. En particular, Chevron, que actualmente está invirtiendo en el desarrollo de PetroIndependencia en la faja del Orinoco, puede tener un impacto a corto plazo.
El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, la empresa petrolera privada más grande del mundo, fue quien se atrevió a expresar lo que, sin duda, muchos piensan, pero no se atrevieron a decir: «Si nos fijamos en los arreglos y marcos comerciales que se ven hoy en Venezuela, hoy en día no se puede invertir». La respuesta posterior de Trump, sin que fuera sorpresa, fue que no le gustó la actitud de Woods. La Casa Blanca parece olvidarse de que la industria petrolera está acostumbrada a invertir con riesgos, pero riesgos que pueden medirse y mitigarse, lo cual no es el caso hoy en Venezuela.
Tres escenarios para el futuro petrolero
Para analizar el futuro petrolero venezolano a la luz de tantas incertidumbres, hemos elaborado tres escenarios:
1. Escenario «Sueño Americano»: El primero y más agresivo incluye la venta manejada por EE. UU. de la producción y de los inventarios y la derogación forzada (no creemos que el chavismo lo haga voluntariamente) de las leyes venezolanas que obstaculizan la aplicación de condiciones de libre mercado.
2. Escenario «Vuelta a la Realidad»: El segundo escenario consiste en un esquema conceptualmente parecido, pero que toma en cuenta los tiempos y requisitos indicados muchas veces por las empresas petroleras, así como el tiempo requerido para establecer un mecanismo transitorio aplicable durante el proceso de aprobación de nuevas leyes y del marco fiscal e institucional, que probablemente implique un real cambio político.
3. Escenario «Más de lo mismo»: El tercero y último escenario corresponde a un proceso en el que el control norteamericano se erosiona a medida que surgen diferencias con el régimen, difíciles de vencer, y no hay transición.

Según nuestra interpretación de cómo funcionaría el sistema anunciado por EE. UU. y PDVSA, podemos concluir que la venta del crudo acumulado durante el bloqueo, a precios de mercado, tendría un efecto marcado en el inicio de lo que podría ser un círculo virtuoso (escenarios 1 y 2). También se observa que la diferencia de volúmenes entre los escenarios 1 y 2, durante la mayor parte del primer año, es poco significativa. Nuestros cálculos indican que, según lo anunciado, el fideicomiso tendría suficientes fondos para cubrir las operaciones, las inversiones y el pago al Estado de las obligaciones de ley y a la larga, el retorno de la inversión.
Incógnitas y preocupaciones
No obstante, el proceso todavía tiene muchas incógnitas, algunas porque no se han querido hacer públicas y otras porque parece haber un marcado grado de improvisación. Una de las mayores incógnitas es que nadie ha hablado de cómo se aseguraría de que los fondos generados sean bien utilizados por un régimen con una larga historia de corrupción e ineficiencia, y que esto se traduzca en un apuntalamiento de lo que se pretendía transformar: una suerte de modelo Biden.
Tampoco está claro el rol que desempeñan en la transición la oposición política en Venezuela: el presidente electo Edmundo González Urrutia y la líder de la oposición María Corina Machado. Hasta ahora, el presidente Trump solo los ha mencionado brevemente en el contexto de los logros hacia la democratización del país. Esta semana, el presidente Trump y la Sra. Machado van a sostener una reunión, lo cual podría aportar más claridad a ese tema.
Nosotros pensamos que el mejor escenario para Venezuela es aquel en el que haya un cambio político que garantice cambios institucionales y fiscales que permitan las inversiones en el sector de hidrocarburos y el comienzo de la reconstrucción del país; el reto de la oposición es hacerles claro a todos los actores que son ellos los llamados a hacerlo.
La economía del país ha continuado descalabrándose mientras estos sucesos se desarrollan. La tasa oficial en el mercado cambiario ha llegado a Bs330/$, y la brecha entre mercados supera el 100%. Sin duda, no hay tiempo que perder si se trata de aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano.
Análisis de expectativas
Otro aspecto relevante en el manejo de la información y la data relacionada con el proceso de recuperación de la producción venezolana es el aparente consenso de los analistas de renombre, como Rystad, Wood Mackenzie y Javier Blas, de que el deterioro de la infraestructura solo permite aumentar de 300 a 500 mil barriles por día en los primeros años, con lo cual concordamos, no tanto por las limitaciones de la infraestructura sino por los tiempos requeridos para activar taladros y otros equipos e instrumentar los arreglos logísticos.
También se afirma que, para incrementos adicionales en la producción venezolana, se requieren precios de Brent entre 75 y 80 $/bbl. Nosotros no estamos de acuerdo con estos conceptos, que consideramos basados en mitos y no en las realidades de la situación petrolera del país. La combinación de redesarrollo y desarrollo en la faja del Orinoco o en la costa oriental del lago de Maracaibo, junto con las mejoras requeridas en la infraestructura, resulta altamente competitiva bajo las nuevas condiciones legales y fiscales que se aplicarán en la etapa de reconstrucción, sin limitación en el acceso a diluentes.
La mayor parte del crecimiento es altamente atractiva, con escenarios de precios de 40 a 45 $/bbl. En nuestra opinión, la limitación de la recuperación está relacionada con el establecimiento de un nuevo marco jurídico y fiscal, así como con las condiciones de seguridad y contractuales que permitan a las empresas tomar la decisión de invertir en Venezuela y, por otro lado, con el tiempo requerido para contar con equipos, materiales y personal en sitio.
Operaciones petroleras
Las actividades en los campos de producción y en los terminales han estado orientadas a reactivar la producción cerrada a medida que se libere espacio de almacenaje.
Por ahora, el crudo que se está despachando a EE. UU. corresponde mayormente a lo almacenado en tanqueros y la producción en Campo Boscán que no sufrió mayores alteraciones durante estos tiempos. Aparentemente, la licencia o las instrucciones de la OFAC a Chevron han sido ampliadas en su alcance respecto del crudo que puede transportar al mercado norteamericano. En efecto, 11 tanqueros fletados por Chevron se dirigen a Venezuela, un número superior al de la flota que ha utilizado hasta ahora (7).
Adicionalmente, empresas de trading como Trafigura y Vitol estarán involucradas en la logística de transporte y venta del crudo venezolano en el mercado norteamericano.
El cambio de destino de la exportación venezolana permite obtener un precio ponderado muy superior al que el país percibía antes del llamado «Great Energy Deal». En efecto, el precio ponderado actual se estima en $50/bbl.
M.Juan Szabo, Analista Internacional de Energía
Luis Pacheco, Académico no-residente del Baker Institute