El gran comunicador del movimiento de liberación nacional 

La campaña que desembocó en la elección de Edmundo González Urrutia como presidente de Venezuela el 28 de julio de 2024, fue una de las operaciones de comunicación política más importantes que haya visto América Latina en el siglo XXI. 

En apenas año y medio, María Corina Machado y su equipo contagiaron de esperanza de cambio a un país que, tras el fracaso del proceso de 2019 y la pandemia, parecía resignado a la barbarie chavista. 

Esta campaña requirió de un esfuerzo constante de una variedad de actores, entre los cuales destaca el exgobernador del Zulia, Juan Pablo Guanipa. 

«Jamás había visto a un político tan a tierra con los códigos y con lo no producido en discurso», dijo una reconocida experta en marketing en agosto de 2024 sobre Guanipa. 

Durante los meses de campaña, y luego en la defensa del triunfo de Edmundo González Urrutia, Juan Pablo Guanipa se convirtió en el gran comunicador del movimiento de liberación nacional venezolano. 

Este texto resume su estrategia comunicacional hasta el momento de su secuestro por la dictadura de Nicolás Maduro, el pasado 23 de mayo. 

El primer vocero 

En 2024, Guanipa fue el principal canal de información para millones de venezolanos. Explicó cómo votar, promovió la campaña de Edmundo, defendió el resultado del 28 de julio y denunció el fraude.

Poco después de conocerse el bloqueo de X en Venezuela por parte de Conatel, publicó un video con instrucciones para instalar un VPN. 

Especialmente entre agosto y septiembre, mantuvo a los ciudadanos informados con resúmenes diarios, actualizaciones constantes y reacciones a los hechos más relevantes. 

También produjo videos dirigidos contra jerarcas del chavismo, como Delcy Rodríguez y Tarek William Saab. 

Su tenacidad y sentido del timing lo convirtieron rápidamente en el primer vocero del movimiento encabezado por María Corina Machado y Edmundo González. 

Comunicación juvenil 

Uno de los elementos centrales de su estrategia fue conectar con las nuevas generaciones. Lo hizo con referencias culturales muy diversas: desde Julio Coco hasta Charli XCX, desde Taylor Swift hasta Cristiano Ronaldo, pasando por Rawayana, los Vengadores y Betty la Fea.

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(Parodia de la portada del disco Reputation hecha por Guanipa) 

Guanipa usó el shitposting, que es un contenido absurdo o irónico, para transmitir el mensaje de esperanza y cambio entre jóvenes venezolanos. 

Esta estrategia no solo amplió su alcance: también le permitió ganar simpatía entre muchos jóvenes en audiencias poco politizadas, que lo ven como alguien auténtico y cercano. 

Contacto con la comunidad

Guanipa proyectó cercanía. Su equipo cuidó con detalle la interacción con el público: constantemente daba like a sus seguidores y respondía preguntas personales —como si le iba al Barça o al Madrid, su lista de gaitas, o cuáles eran sus películas favoritas— y mantenía un vínculo activo con su comunidad digital recién creada. 

Ese contacto constante lo humanizó, rompiendo la visión de que el político es un personaje solemne y distante. Gracias a este esfuerzo, Guanipa convirtió a su comunidad en una red movilizada de apoyo. 

La autenticidad maracucha 

El verdadero factor diferencial fue su autenticidad. Su forma de hablar, su humor y su estilo directo conectaron con los venezolanos. Frases como «Delcy, dais pena mija…» o los famosos «cinco marditos» con los que enseñó a votar a los venezolanos, se volvieron virales. 

Esa autenticidad, tan propia de los marabinos, rompió el prejuicio de que la identidad zuliana genera resistencia en el resto del país. 

Lograr grandes resultados comunicacionales requieren la combinación de timing, formato adaptado a cada plataforma, un mensaje claro y sagacidad política. 

Juan Pablo Guanipa lo logró, y con eso convirtió su voz en un instrumento de lucha colectiva.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.