
Elecciones, elecciones, elecciones…
La salida de Maduro no es aún democracia. Es una ruptura incompleta que abre una coyuntura histórica que no puede ser desperdiciada ni utilizada para imponer tutelajes o salidas autoritarias disfrazadas de estabilidad. La Constitución sigue siendo el marco que ordena, limita y orienta el camino.


